El joven de 16 años se encuentra internado en grave estado. Lo que en principio parecía un «ataque en patota» quedó descartado luego de que su amigo se quebrara y revelara la verdad.
La causa que investiga la violenta agresión sufrida por Thiago, un adolescente de 16 años, en la ciudad de Pinamar, sumó en las últimas horas un dato central: el joven de 17 años señalado como agresor confesó haber sido quien le provocó las graves lesiones que mantienen a la víctima internada en terapia intensiva en el Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría.
A partir de esa admisión, el expediente quedó bajo la órbita de la Justicia de menores. En una primera etapa intervino el fiscal Juan Pablo Carderón, pero ahora la causa se encuentra en el despacho de Mónica Ferre, quien ordenó una serie de medidas para profundizar la investigación.
Entre ellas, continúa el análisis de cámaras de seguridad en la zona donde ocurrió el ataque. Sin embargo, hasta el momento, no se hallaron registros fílmicos que hayan captado la golpiza. En paralelo, se dispuso la pericia del teléfono celular del adolescente detenido, con el objetivo de encontrar mensajes, imágenes o cualquier indicio que permita reconstruir con mayor precisión lo ocurrido. También será evaluada su historia clínica.
Además, la fiscal solicitó estudios para determinar el perfil psicológico y psiquiátrico del agresor, pericias que ya comenzaron a gestionarse. En tanto, el tercer involucrado, un chico de 14 años que estaba presente durante el episodio, declaró como testigo y afirmó que todo se inició a partir de “un juego de manos”. Según su relato, los tres habían consumido alcohol antes del ataque.
Mientras se aguarda la indagatoria del acusado, prevista para los próximos días, los investigadores esperan poder tomar declaración a la víctima. “Si el chico mejorara, faltaría su testimonio”, señalaron fuentes del caso, al remarcar la importancia de su versión para completar la reconstrucción de los hechos.
Hasta ahora, no se detectaron antecedentes de peleas, conflictos previos ni enemistades entre los adolescentes. Por el contrario, los investigadores sostienen que mantenían una buena relación. “Los padres de Thiago los llevaron de vacaciones con ellos por ese motivo”, indicaron.
El ataque y el cambio en la investigación
El hecho ocurrió el sábado a las 5:30 de la madrugada, en las inmediaciones del muelle de Pinamar. En un primer momento, los amigos de Thiago aseguraron que había sido atacado por una patota en el estacionamiento del muelle, mientras aguardaban a sus padres, que se encontraban pescando.
Esa versión inicial hablaba de al menos seis jóvenes que caminaban por la avenida del Mar hacia Bunge, quienes los habrían increpado verbalmente y luego agredido físicamente, concentrando los golpes sobre Thiago.
Sin embargo, la Sub DDI de Pinamar detectó contradicciones entre los testimonios y las imágenes de las cámaras de seguridad relevadas en la zona. Ante esas inconsistencias, los dos menores terminaron reconociendo que no existió un ataque de terceros y que la agresión fue cometida por el amigo mayor.
De acuerdo con información del Ministerio de Salud bonaerense, Thiago presenta un hematoma cerebral no quirúrgico. Su madre, Lucía, describió el cuadro con crudeza: “Mi hijo está en terapia intensiva. Tiene hundimiento y fractura en el cráneo, toda la cara hinchada y los dos ojos casi cerrados. Le dieron una paliza terrible”.





