El uso excesivo ya tiene consecuencias sobre la salud mental, la atención y los hábitos de descanso.
Los adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires pasan más de seis horas por día utilizando el celular y, según advirtió la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, el uso excesivo ya tiene consecuencias sobre la salud mental, la atención y los hábitos de descanso.
“La mayor parte está en TikTok, más de 11 horas. Son cuatro partidos por día”, señaló Miguel durante una entrevista con Sábado Tempranísimo, por Radio Mitre, al referirse al tiempo que algunos adolescentes destinan diariamente al consumo de contenidos a través de sus teléfonos.
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La funcionaria sostuvo que el fenómeno también repercute directamente en el ámbito educativo y planteó que existe una creciente dificultad para mantener la concentración durante las clases. En ese sentido, destacó la decisión de prohibir el uso de celulares dentro de las aulas porteñas.
“Hay falta de atención. Prohibimos el celular en las aulas porteñas. Necesitamos que presten atención”, afirmó Miguel. Para la ministra, el avance del consumo permanente de contenidos breves también modificó la manera en que los estudiantes se vinculan con los textos y con el aprendizaje.
“Perdimos la lectura profunda. No hay ideas”, expresó la funcionaria, quien consideró que las escuelas atraviesan un escenario marcado por la necesidad de recuperar prácticas vinculadas con la lectura, la escritura y la capacidad de sostener la concentración durante períodos prolongados.
Miguel también mencionó el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito educativo y sostuvo que las escuelas enfrentan una nueva dificultad para incentivar la producción propia de los estudiantes. “Estamos volviendo al texto, tenemos una competencia desleal con la IA”, afirmó durante la entrevista.
La ministra puso además el foco en los hábitos de descanso y señaló que el uso extendido de dispositivos electrónicos forma parte de un problema más amplio. “Los chicos no duermen”, sostuvo, al advertir sobre las consecuencias que puede tener la exposición prolongada a las pantallas.
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Sus declaraciones volvieron a instalar el debate sobre el vínculo entre adolescentes, tecnología y educación, especialmente en torno a los límites del uso del celular, la concentración en las aulas y la necesidad de recuperar espacios de lectura y aprendizaje sin interrupciones constantes.





