Especialistas en política internacional señalaron que Washington dispone de múltiples herramientas que van más allá del uso directo de la fuerza.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que está evaluando “opciones contundentes” ante la represión de las protestas en Irán, lo que reavivó las especulaciones sobre una eventual intervención militar en la República Islámica. Sin embargo, especialistas en política internacional señalaron que Washington dispone de múltiples herramientas que van más allá del uso directo de la fuerza.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre, tras el fuerte desplome del rial iraní. Si bien en un inicio las autoridades evitaron una represión abierta, en las últimas semanas los disturbios se intensificaron y se expandieron por gran parte del país. De acuerdo con la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), el saldo de víctimas fatales ascendía a 544 muertos hasta el lunes.
Trump advirtió en reiteradas ocasiones que una respuesta violenta del régimen iraní podría derivar en una acción estadounidense. Estas declaraciones adquieren mayor peso tras recientes antecedentes en la región y los ataques ordenados por Washington contra instalaciones nucleares iraníes en junio. Desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi aseguró que Irán no planea una acción militar preventiva, aunque afirmó que el país está preparado para la guerra en caso de un ataque.
No obstante, analistas consultados por Newsweek coincidieron en que las advertencias de Trump deben interpretarse, por el momento, como una señal estratégica. Aurélien Colson, codirector académico del Instituto ESSEC de Geopolítica y Negocios, sostuvo que una intervención militar directa podría desencadenar una escalada regional y fortalecer a los sectores más duros del régimen iraní, un resultado contrario a los intereses de Estados Unidos.
En la misma línea, Buğra Süsler, investigadora visitante del centro LSE IDEAS de la London School of Economics, advirtió que una acción militar podría debilitar al régimen, pero también justificar un endurecimiento de la represión interna bajo el argumento de la seguridad nacional e incluso ampliar el conflicto a otros actores regionales, como Israel.
Medidas cibernéticas y presión económica
Entre las opciones no militares, los expertos destacaron el uso de herramientas cibernéticas y tecnológicas. En el marco de las protestas, las autoridades iraníes bloquearon el acceso a internet, una táctica utilizada en crisis anteriores. Trump expresó su intención de buscar el apoyo de Elon Musk y del sistema de internet satelital Starlink, que ya ha sido utilizado en Irán para sortear restricciones.
En paralelo, el Gobierno estadounidense mantiene una política de “máxima presión” sobre Teherán. La economía iraní se encuentra severamente afectada por las sanciones internacionales, y especialistas consideran que nuevas medidas podrían profundizar el desgaste del régimen. En ese contexto, remarcan la importancia de reforzar el cumplimiento de las sanciones y coordinar acciones con aliados regionales.
Negociaciones y apoyo internacional
Otra alternativa que se evalúa es la vía diplomática. Analistas sostienen que Trump podría intentar negociar con Irán desde una posición de fuerza, siguiendo una estrategia similar a la aplicada con Venezuela, buscando influir sobre un gobierno debilitado sin provocar un colapso total del Estado.
Sin embargo, algunos expertos advierten que Irán no es un socio confiable y subrayan la necesidad de que cualquier iniciativa diplomática esté acompañada por una coordinación estrecha con los aliados. En ese sentido, destacan que el equilibrio regional y la cooperación internacional serán claves para definir la política de Estados Unidos hacia Irán en los próximos meses.





