La institución celebró su aniversario con una mirada puesta en la transformación digital de la profesión y en los nuevos desafíos para garantizar la seguridad jurídica.
El Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires (CECBA) celebró sus 160 años de historia con un acto que reunió a autoridades, representantes del notariado y referentes de distintas asociaciones profesionales. El aniversario estuvo marcado por una mirada hacia el futuro y por los cambios que atraviesa la actividad a partir de la incorporación de nuevas tecnologías.
Según pudo saber Notas de Actualidad, fundado en 1866, el Colegio tiene entre sus principales funciones el gobierno y la disciplina del notariado porteño, además de trabajar en aquellos actos que requieren respaldo jurídico y contribuir a la seguridad jurídica de la comunidad.

La celebración se realizó en la sede Chorroarín del Archivo de Protocolos Notariales de la institución y tuvo como eje el lema “El cambio nos impulsa y nuestra misión se consolida”.
160 años de una profesión que busca adaptarse a los cambios
Durante el acto, la presidenta del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, María Magdalena Tato, destacó que la sociedad, la Ciudad y las formas de trabajo cambiaron durante las últimas décadas, al igual que las herramientas tecnológicas.

Sin embargo, sostuvo que el objetivo central de la función notarial se mantiene: brindar certeza y seguridad jurídica en los actos en los que intervienen los escribanos.
En ese sentido, el aniversario funcionó también como una oportunidad para analizar cómo puede evolucionar la profesión sin perder los principios que históricamente sustentaron su actividad.
“El cambio nos impulsa y nuestra misión se consolida” fue la premisa elegida por la institución para resumir ese proceso.

La transformación digital que atraviesa al notariado
Uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector es la incorporación de tecnología a los procedimientos notariales.
Desde 2019, el Colegio desarrolla un proceso de transformación digital destinado a agilizar trámites, reducir tiempos y facilitar determinados servicios, incluyendo herramientas que permiten trabajar con documentación y firmas digitales.
Entre los sistemas desarrollados se encuentran GEDONO, destinado a la generación de documentos notariales digitales; VADONO, para la validación de esos documentos; ADAP, que permite el acceso digital al Archivo de Protocolos; y plataformas vinculadas con las firmas digitales.
El objetivo es incorporar nuevas herramientas sin modificar el papel que cumple el escribano como garante de la seguridad jurídica.
¿Cómo cambia el trabajo de los escribanos?
La incorporación de tecnología plantea un desafío para una actividad históricamente vinculada con documentos físicos, archivos y procedimientos presenciales.
El Colegio sostiene que la modernización puede permitir simplificar procesos y acercar determinados servicios a los ciudadanos, al mismo tiempo que se mantienen los controles y las garantías propias de la función notarial.
La discusión sobre el futuro de la profesión pasa así por encontrar un equilibrio entre innovación y seguridad jurídica. “Estos 160 años demuestran que podemos incorporar nuevas herramientas, modernizar procedimientos, cambiar los soportes y encontrar nuevas formas de hacer las cosas, sin cambiar nuestra esencia”, señaló Tato durante el encuentro.
Reconocieron a expresidentes y referentes del examen de idoneidad
Durante la ceremonia también fueron homenajeados los expresidentes del Colegio, como reconocimiento a quienes estuvieron al frente de la institución durante distintas etapas.
Además, se distinguió a quienes participaron en los distintos estamentos del examen de idoneidad, una instancia vinculada con la preparación de quienes aspiran a ejercer la función notarial.
El Colegio destacó la continuidad institucional como uno de los elementos que permitieron sostener la actividad durante sus 160 años de historia.
El desafío de acercar el notariado a la sociedad
Con la celebración de su aniversario, el Colegio planteó que el futuro de la profesión estará marcado por la capacidad de adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos.
La transformación digital aparece como uno de los principales caminos para modernizar procedimientos y facilitar el vínculo entre los ciudadanos y los servicios notariales. Al mismo tiempo, la institución sostiene que la evolución tecnológica no debería modificar el objetivo central de la actividad: garantizar certeza y seguridad jurídica.
En palabras de Tato, el desafío es que el escribano pueda convertirse en una profesión “moderna y cercana a la sociedad” y que su intervención funcione como un vehículo para facilitar los procesos, en lugar de convertirse en un obstáculo.





