Dueño de una trayectoria única y de una conexión inigualable con su público, se transformó en un símbolo de independencia artística y en una de las voces más influyentes de Argentina.
La muerte de Carlos Alberto «Indio» Solari conmocionó al mundo de la música argentina. Considerado una de las figuras más influyentes del rock nacional, el cantante, compositor y líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dejó una huella imborrable en la cultura popular del país.
Nacido el 17 de enero de 1949, Solari se convirtió en un símbolo de la contracultura argentina gracias a su estilo enigmático, sus letras cargadas de metáforas y su permanente distancia de los medios masivos.

Junto al guitarrista Skay Beilinson fundó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a fines de la década de 1970, una banda que con el paso de los años se transformó en un fenómeno social sin precedentes.
Durante más de dos décadas, Los Redondos construyeron una identidad única dentro del rock argentino. Discos como «Oktubre», «Un baión para el ojo idiota», «¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado» y «Luzbelito» se convirtieron en clásicos de varias generaciones. Temas como «Ji Ji Ji», «Juguetes perdidos», «Motorpsico» y «La bestia pop» trascendieron el ámbito musical para convertirse en verdaderos himnos populares.
Tras la separación de la banda en 2001, Solari inició una nueva etapa artística junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Lejos de perder convocatoria, continuó reuniendo a cientos de miles de seguidores en cada presentación, consolidando el fenómeno de las llamadas «misas ricoteras».
En 2016, durante un multitudinario recital en Tandil, el músico confirmó públicamente que padecía Parkinson. Con una frase que quedó grabada en la memoria de sus seguidores, expresó: «Mr. Parkinson me está pisando los talones». La enfermedad neurodegenerativa afectó progresivamente su movilidad y condicionó sus apariciones públicas y sus actuaciones en vivo.
A pesar de las dificultades de salud, el Indio mantuvo una fuerte presencia artística a través de lanzamientos musicales, publicaciones y participaciones especiales junto a Los Fundamentalistas. Su figura continuó siendo una referencia ineludible para el rock argentino y latinoamericano.
Más allá de los récords de convocatoria y de su éxito comercial, Solari representó una forma distinta de entender la música: independencia artística, rechazo a los circuitos tradicionales de promoción y una conexión única con su público. Su legado trasciende los escenarios y permanece vivo en una obra que marcó la identidad cultural de la Argentina durante más de cuatro décadas.
Con su partida se va una de las voces más influyentes de la historia del rock nacional, pero quedan sus canciones, sus letras y una comunidad de seguidores que convirtió su música en parte de su propia vida.





