Qué dijeron las autoridades francesas.
Los incendios forestales continúan golpeando a Francia y ahora concentran su mayor intensidad en el sur del país. Después de la devastación provocada en las regiones de Gironda y Landas, el fuego se trasladó a los departamentos de Var y Drôme, donde miles de hectáreas siguen bajo amenaza, cientos de bomberos trabajan sin descanso y las autoridades advierten que la situación podría empeorar con la llegada de una nueva ola de calor.
Según pudo saber Notas de Actualidad, el Gobierno francés calificó la emergencia como un «desastre de gran magnitud», mientras que las altas temperaturas y los fuertes vientos mantienen en alerta a las regiones cercanas a la Costa Azul.

Uno de los focos más preocupantes se encuentra en Correns, en el departamento de Var, donde más de 850 bomberos combaten un incendio que ya se convirtió en el más prolongado registrado en la historia de esa zona. El fuego amenaza una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas de Francia, además de numerosas propiedades y reservas naturales.
Los viñedos, en riesgo por el humo
Más allá de las pérdidas materiales, la principal preocupación de los productores de vino es el impacto del humo sobre las uvas.
La vendimia comenzará a mediados de agosto y los enólogos temen que la exposición prolongada al humo provoque el denominado «sabor a quemado», un fenómeno que puede volver inutilizable toda una producción.
Algunos establecimientos ya decidieron cosechar cada parcela por separado para intentar minimizar los daños, aunque reconocen que todavía no saben si podrán comercializar la cosecha de este año.
Zonas turísticas cerradas y evacuaciones
Las consecuencias del fuego también afectan al turismo. Las famosas calanques, las ensenadas rocosas que unen Marsella con Cassis y reciben miles de visitantes cada verano, fueron cerradas preventivamente debido al alto riesgo de incendios.
En otras localidades del sur francés continúan las evacuaciones y varios incendios permanecen activos. En Drôme, las llamas ya consumieron cientos de hectáreas de bosque y mantienen movilizados a cientos de efectivos, apoyados por helicópteros y aviones hidrantes.
Destrucción y polémica en Gironda
Mientras tanto, en el sudoeste del país, los habitantes comienzan a regresar a las zonas arrasadas por el gran incendio de Gironda. El panorama es devastador: cientos de viviendas quedaron reducidas a cenizas y muchas familias perdieron todas sus pertenencias.
La tragedia también desató una fuerte polémica. Vecinos de Le Porge, una de las localidades más afectadas, acusan a las autoridades de haber priorizado la protección de la exclusiva península de Cap Ferret en lugar de defender sus hogares. Incluso, un grupo de residentes anunció que iniciará acciones judiciales.
Los responsables del operativo rechazaron esas acusaciones y aseguraron que nunca desviaron recursos destinados a combatir el incendio.
Nueva ola de calor
Como si la emergencia no fuera suficiente, los meteorólogos pronostican que desde este fin de semana Francia volverá a sufrir temperaturas extremas.
Los modelos climáticos prevén máximas de entre 35 y 38 grados, especialmente en el sur del país, debido a un potente sistema de alta presión que favorecerá condiciones secas y prolongadas.
El escenario preocupa a las autoridades, ya que el calor extremo podría reactivar focos controlados y dificultar aún más el trabajo de los equipos de emergencia, que llevan más de dos semanas enfrentando algunos de los incendios más graves registrados en los últimos años.





