La suba final dependerá de si las petroleras absorben el nuevo componente impositivo o si lo trasladan al consumidor.
El Gobierno nacional dispuso una actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que comenzará a regir en mayo y que podría impactar en los precios finales en surtidores.
La medida establece un incremento total de $11,035 por litro, resultado de la suba del impuesto a los combustibles líquidos y del gravamen al CO₂. Ambos tributos son montos fijos que se incorporan directamente al precio de cada litro vendido.
De acuerdo con estimaciones del sector, si las empresas trasladan el ajuste impositivo a los consumidores, el precio de la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires podría superar los $2.000 por litro.
Actualmente, el valor de referencia en estaciones de servicio se ubica en torno a los $1.999 por litro en el caso de la petrolera estatal, cifra que podría incrementarse levemente tras la aplicación del nuevo esquema tributario.
El impacto final dependerá de la decisión de las compañías del sector, que en las últimas semanas mantuvieron un esquema de precios relativamente estable luego de la volatilidad registrada por la suba del petróleo a nivel internacional.
La actualización impositiva había sido postergada en meses anteriores como parte de una estrategia oficial para moderar el efecto de los aumentos en los surtidores, en un contexto de presión inflacionaria y suba de costos energéticos.
El nuevo ajuste se aplicará desde mayo y su traslado a los precios dependerá de la política comercial que adopten las petroleras en los próximos días.





