Los cuestionamientos no provienen únicamente de los bloques opositores, sino también de sectores aliados e incluso de espacios internos del oficialismo.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrenta en los últimos días un incremento de las presiones políticas para que deje su cargo, en un contexto marcado por una investigación judicial en su contra y la posibilidad de que la oposición impulse una moción de censura en el Congreso.
Los cuestionamientos no provienen únicamente de los bloques opositores, sino también de sectores aliados e incluso de espacios internos del oficialismo. Sin embargo, según fuentes cercanas al presidente Javier Milei, el mandatario no tiene previsto solicitarle la renuncia ni ofrecerle otro destino dentro de la administración nacional.
En la Casa Rosada aseguran que la continuidad del funcionario depende exclusivamente de una decisión personal. En ese sentido, descartan alternativas como un pedido de licencia o un eventual traslado a una representación diplomática.
Dirigentes que mantienen contacto habitual con Adorni señalan que el funcionario no evalúa ocupar cargos en embajadas o consulados y que, ante un eventual alejamiento, optaría por retirarse de la función pública. Además, consideran que sus posibilidades de competir en las próximas elecciones se han reducido significativamente.
En el plano interno, distintas voces del oficialismo apuntan a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, como una de las dirigentes más críticas de la situación. Según estas versiones, la funcionaria considera que el caso afecta la imagen del Gobierno y complica las negociaciones parlamentarias.
La tensión política también impacta en la dinámica legislativa. En los últimos días se analizó la posibilidad de suspender una sesión prevista en la Cámara de Diputados ante el riesgo de que la oposición promoviera una interpelación al jefe de Gabinete. No obstante, finalmente se resolvió avanzar con la agenda parlamentaria.
En paralelo, bloques como el PRO y la UCR evalúan su postura frente a un eventual tratamiento de una moción de censura. Ambos espacios mantienen conversaciones para unificar criterios, aunque confían en evitar una definición en el recinto si la situación se resuelve previamente.
Desde el entorno presidencial insisten en que Adorni continuará en funciones y remarcan que solo dejaría el cargo por motivos personales, una alternativa que, por el momento, consideran poco probable.
El escenario recuerda, en parte, la situación que atravesó el ex jefe de Gabinete Guillermo Francos, quien en el tramo final de su gestión también enfrentó presiones internas antes de presentar su renuncia tras las elecciones legislativas de 2025.
Por ahora, Adorni se mantiene en el cargo y, de acuerdo con su entorno, sin intención de apartarse, mientras el oficialismo busca contener el impacto político del caso en medio de un clima de creciente tensión.





