La aerolínea pionera en el modelo low cost en el país está siendo investigada por el Gobierno.
Flybondi, la primera aerolínea low cost en operar en la Argentina, atraviesa su momento más crítico desde su creación. La compañía pasó de ser presentada como el símbolo de la revolución del modelo de “cielos abiertos” a enfrentar un escenario de fuerte deterioro operativo, financiero y de credibilidad, con vuelos cancelados, una flota reducida y dudas sobre su continuidad.
Según pudo saber Notas de Actualidad, la empresa, que se lanzó en el marco de la política de desregulación aerocomercial impulsada inicialmente durante el gobierno de Mauricio Macri —similar a la actual agenda de apertura promovida por Javier Milei—, intentaba recomponerse tras más de un año y medio de crisis. Sin embargo, lejos de estabilizar su situación, el panorama se agravó durante 2025.

En las últimas semanas, Flybondi volvió a cancelar todos sus vuelos durante dos jornadas consecutivas, repitiendo un patrón que ya se había registrado en semanas anteriores. Actualmente opera con una capacidad mínima, sostenida prácticamente por un solo avión, muy lejos de la flota de nueve aeronaves que proyectaba tener disponible para la temporada alta de invierno.
Parte de sus aviones fueron enviados al exterior para inspecciones técnicas obligatorias, pero varios no lograron regresar al país a tiempo, lo que profundizó la reducción de su operación.
Crisis operativa y financiera
La Secretaría de Transporte sigue de cerca la situación de la compañía, en medio de quejas crecientes de pasajeros por vuelos vendidos que no despegan, sumadas a problemas con contratos clave de mantenimiento, arrendamiento de aeronaves y suministro de combustible.
A este escenario se agregan múltiples reclamos judiciales. Entre ellos, el pedido de quiebra presentado por un hotel porteño por deudas vinculadas al alojamiento de pasajeros reprogramados, así como reclamos de la empresa de traslados Tienda León por montos impagos. También se registran denuncias de extrabajadores por indemnizaciones adeudadas.

En paralelo, cerca de 300 empleados dejaron la empresa mediante retiros voluntarios, incluidos altos ejecutivos. La compañía, además, no ha anunciado oficialmente un nuevo CEO tras la salida de su última conducción.
Del crecimiento acelerado al deterioro
Flybondi nació en 2008 y comenzó a operar en 2018 con el objetivo de expandir el mercado aerocomercial argentino bajo el modelo low cost. Con una inversión inicial de US$ 75 millones y el respaldo de fondos internacionales, la empresa logró captar nuevos pasajeros: cerca del 20% de los más de 15 millones transportados voló por primera vez gracias a la aerolínea.
Sin embargo, la expansión rápida también trajo dificultades operativas. En 2019, el desplazamiento de su fundador Julian Cook marcó el primer punto de inflexión, seguido por el impacto de la pandemia y el cierre de su base en el aeropuerto de El Palomar.
Inversión fallida y pérdida de participación
En 2024, la incorporación de nuevos accionistas buscó inyectar capital y estabilizar la operación. Incluso se anunciaron planes de inversión por US$ 1.700 millones y la incorporación de hasta 35 aeronaves. No obstante, esos compromisos no lograron revertir la crisis.
Hoy, la empresa requiere al menos US$ 30 millones para recomponer su funcionamiento básico y afrontar deudas acumuladas, según estimaciones del sector.
Caída en el mercado y pérdida de competitividad
La situación operativa impactó directamente en su participación de mercado. En mayo, Flybondi registró un 47% de cancelaciones y apenas un 26% de puntualidad, su nivel más bajo en años. Transportó poco más de 70.000 pasajeros en ese mes, una cifra muy inferior a la de períodos anteriores, y redujo su cuota doméstica al 6%, según datos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
En paralelo, Aerolíneas Argentinas consolidó su liderazgo con el 68% del mercado, mientras que JetSmart se posicionó como la principal low cost con un 24%.
Un mercado en reconfiguración
El deterioro de Flybondi está reordenando el mapa aerocomercial argentino. Mientras la compañía pierde participación y enfrenta incertidumbre operativa, sus competidores ocupan el espacio vacante tanto en vuelos de cabotaje como en conexiones regionales.
En este contexto, el futuro de Flybondi permanece abierto, condicionado a su capacidad de conseguir financiamiento, estabilizar su operación y recuperar la confianza de los pasajeros en un mercado cada vez más competitivo.





