La planificación patrimonial permite evaluar cómo administrar los bienes, proteger la vivienda y definir decisiones para el futuro.
La expectativa de vida aumenta y, con ella, surgen nuevos desafíos relacionados con la autonomía personal, la administración del patrimonio y la necesidad de recibir cuidados. En ese contexto, la planificación financiera y jurídica adquiere un papel cada vez más importante para quienes buscan decidir cómo vivir durante la vejez sin perder el control sobre sus bienes y su futuro.
Estos temas fueron abordados en una conversación entre el médico de familia Diego Bernardini, especialista en nueva longevidad, y el escribano Carlos M. D’Alessio, expresidente del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires. El encuentro formó parte de un episodio del podcast Pienso, luego firmo, conducido por Sergio Mohadeb, creador de Derecho en Zapatillas.
Uno de los conceptos centrales de la charla fue la importancia de conservar la capacidad de tomar decisiones propias. La posibilidad de vivir más tiempo obliga a repensar la jubilación, las herencias, la vivienda y las responsabilidades familiares, en una etapa para la que muchas personas no recibieron preparación suficiente.
Durante décadas, la vida adulta estuvo organizada en tres grandes etapas: educación, trabajo y retiro. Sin embargo, el aumento de la longevidad está modificando ese esquema.
Bernardini señaló que una persona de 65 años puede tener por delante entre 25 y 27 años de vida, lo que plantea nuevas preguntas sobre cómo utilizar ese tiempo y qué recursos serán necesarios para sostener la autonomía.
Desde la perspectiva jurídica, D’Alessio destacó que administrar el propio patrimonio es una condición importante para mantener una vida digna, independientemente de la cantidad de bienes que una persona posea.
Por ese motivo, recomendó analizar cuidadosamente las decisiones patrimoniales antes de realizar donaciones en vida. Aunque existen herramientas para proteger al donante, algunas transferencias pueden ser difíciles de revertir y dejarlo sin recursos suficientes si más adelante necesita afrontar una enfermedad, una internación o gastos de cuidado.
Poderes, donaciones y fideicomisos: qué alternativas existen
Una de las recomendaciones de D’Alessio consiste en otorgar un poder amplio a una persona de confianza mientras se conserva plenamente la capacidad de decidir. De esa manera, alguien designado puede actuar en determinadas circunstancias si el titular queda impedido de hacerlo.
La planificación también puede incluir distintas herramientas para organizar la transmisión de bienes. Entre ellas se encuentran la reserva de usufructo, las cláusulas de reversión, las restricciones para vender determinados activos y los fideicomisos revocables.
Sin embargo, cada instrumento tiene alcances y limitaciones. Por ejemplo, reservarse el usufructo de una propiedad permite mantener su uso, pero no garantiza disponer del capital necesario para afrontar gastos extraordinarios.
Por eso, la elección depende de la situación económica, los vínculos familiares y las necesidades futuras de cada persona. La planificación anticipada permite evaluar estas alternativas sin tener que tomar decisiones apresuradas en un momento de vulnerabilidad.
Renta vitalicia: cómo convertir una vivienda en un ingreso mensual
Una de las herramientas analizadas durante la conversación fue la renta vitalicia, una figura jurídica que permite transformar un inmueble en una fuente de ingresos periódicos durante toda la vida del beneficiario.
El mecanismo consiste en transmitir la propiedad a otra persona, que asume la obligación de pagar una suma mensual mientras viva quien recibe la renta. En determinadas condiciones, el titular puede conservar el usufructo y continuar viviendo en su casa. La alternativa puede resultar relevante para quienes tienen una vivienda propia, pero cuyos ingresos jubilatorios no alcanzan para cubrir sus gastos cotidianos.
D’Alessio explicó que el contrato puede incorporar mecanismos de protección, como garantías de pago, ajustes de la renta y cláusulas que contemplen el incumplimiento. También puede establecerse que la obligación continúe a cargo de los herederos de quien debe pagarla, según las condiciones pactadas y el marco legal aplicable.
No obstante, esta decisión tiene una consecuencia patrimonial importante: el inmueble transmitido no necesariamente quedará disponible para los herederos. Por eso, requiere evaluar qué resulta prioritario para cada persona, entre preservar el patrimonio familiar y contar con ingresos suficientes durante su vida.
Según el escribano, la figura tiene mayor difusión en algunos países europeos, mientras que en la Argentina su utilización sigue siendo poco frecuente, en parte por la inestabilidad económica.
Cuidados en la vejez: el desafío para las familias
La longevidad también plantea una pregunta fundamental: quién cuidará a las personas que necesiten asistencia y cómo se distribuirá esa responsabilidad.
Bernardini advirtió que muchas familias deberán afrontar períodos prolongados de cuidado, especialmente cuando existen enfermedades o deterioro cognitivo. Además de las necesidades de la persona asistida, señaló que es indispensable prestar atención a la salud física y emocional de quien cuida.
Entre las señales de agotamiento mencionó los cambios de peso, las dificultades para dormir, la irritabilidad, el ánimo deprimido y el consumo de sustancias. Estos síntomas pueden indicar que el cuidador necesita apoyo y un descanso de sus responsabilidades.
El especialista también describió las tensiones que pueden aparecer dentro de una familia: mientras una persona asume la atención cotidiana, otras colaboran económicamente, cuestionan las decisiones o permanecen al margen.
Frente a ese escenario, propuso organizar las tareas y distribuir las responsabilidades para evitar que el cuidado recaiga sobre una sola persona. También planteó la necesidad de desarrollar políticas públicas que acompañen a las familias y reconozcan la importancia de estas tareas.
Jubilación y longevidad: retirarse del trabajo no es retirarse de la vida
Otro de los ejes de la conversación fue la relación entre la edad jubilatoria y la autonomía. Bernardini sostuvo que la jubilación debe entenderse como el retiro de una actividad laboral y no como el final de la participación social o de los proyectos personales.
La nueva longevidad invita a revisar cómo se organiza el tiempo después del trabajo, qué oportunidades existen para seguir aprendiendo y de qué manera se pueden mantener los vínculos sociales.
El médico también cuestionó la idea de que vivir más años dependa de soluciones rápidas o productos específicos. Según explicó, la longevidad está relacionada con hábitos cotidianos, como mantenerse en movimiento, cuidar los vínculos personales, sostener un peso estable y tener proyectos que den sentido a la vida.
En esa etapa, combatir la soledad también resulta fundamental. Aunque la mayoría de la población argentina vive en ciudades, Bernardini advirtió sobre la desconexión entre las personas y la necesidad de fortalecer las redes de apoyo.
Cómo prepararse para vivir más años con autonomía
La planificación patrimonial, la organización de los cuidados y la continuidad de los proyectos personales forman parte de un mismo desafío: decidir con anticipación cómo se quiere vivir durante la vejez.
El planteo de los especialistas es que estas conversaciones no deberían comenzar únicamente cuando aparece una enfermedad o una dificultad económica. Anticipar decisiones permite conocer las herramientas disponibles, establecer acuerdos familiares y preservar, en la medida de lo posible, la capacidad de elegir.
En una sociedad que vive cada vez más años, la pregunta ya no pasa solamente por cuánto tiempo se vive, sino también por las condiciones en las que se transita esa etapa. Contar con recursos, vínculos y decisiones planificadas puede marcar una diferencia en la autonomía y la calidad de vida.





