Cómo quedó la casa prefabricada que una familia argentina importó desde China por US$ 50.000.
Una familia de Santa Fe encontró una alternativa poco habitual frente a la urgencia de mudarse, importó una casa prefabricada desde China y la instaló en su terreno en apenas una hora.
Según pudo saber Notas de Actualidad, la decisión surgió luego de que les informaran que debían abandonar la vivienda que alquilaban, lo que les dejó un plazo de seis meses para resolver su situación habitacional. Con un terreno ya disponible, optaron por una solución industrializada que les permitió acelerar los tiempos de acceso a una vivienda propia.
El caso se conoció a partir del testimonio de Leticia Leites, quien contó su experiencia en el programa De boca en boca de Radio 2 de Rosario.
La vivienda, de 72 metros cuadrados, fue fabricada en China, trasladada por vía marítima y llegó a la Argentina dentro de un contenedor. Una vez en destino, fue desplegada e instalada sobre el terreno familiar en aproximadamente una hora.
El módulo habitacional cuenta con tres dormitorios, un baño y cocina integrada, además de instalaciones eléctricas y sanitarias listas para su conexión.
“Nos dijeron que no nos alquilaban más la casa. Teníamos seis meses para resolverlo y en Santa Fe no había opciones. Teníamos el terreno y decidimos innovar”, relató Leites.
Uno de los factores determinantes fue el precio. Según explicó la familia, construir una vivienda tradicional en Argentina ronda los US$1.400 por metro cuadrado, mientras que las casas modulares nacionales se ubican entre US$1.000 y US$1.200 por m².
La opción importada desde China resultó significativamente más económica, con un valor aproximado de US$700 por metro cuadrado. En total, la inversión fue de cerca de US$50.000, incluyendo fabricación, transporte, trámites de importación y montaje.
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Cómo fue el proceso de compra e instalación
La operación se extendió durante unos cuatro meses. Un mes de selección del modelo y trámites, un mes de fabricación y dos meses de transporte marítimo.
La familia gestionó la importación a través de un operador especializado en aduanas, debido a los requisitos técnicos que implica el ingreso de estructuras habitacionales al país.
Durante el traslado se registraron algunos inconvenientes, como el desprendimiento de una pared interior y la falta de una pieza de terminación, aunque posteriormente fueron solucionados por el fabricante.
Para la instalación final participaron alrededor de 15 personas, ya que el acceso del terreno dificultaba el ingreso de maquinaria pesada.
“Se abre en una hora y en una semana la dejás lista con todas las terminaciones”, explicó la propietaria.
La casa está construida en estructura de acero y revestida internamente con paneles de fibra de bambú. Incluye mobiliario básico y sistemas eléctricos y sanitarios preinstalados.
Según la familia, la vivienda tiene una vida útil estimada de 30 años, con una garantía de fábrica de cinco años. Además, fue registrada como bien mueble, lo que permite su traslado a otro terreno en el futuro.
“Las terminaciones nos sorprendieron. Y la ventaja es que se puede cerrar y mover si uno lo necesita”, señaló Leites.
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Una tendencia que crece en Argentina
El caso refleja una tendencia en expansión, el interés por las viviendas modulares e industrializadas como alternativa frente al aumento de los costos de construcción y los largos plazos de obra.
Aunque la importación directa de casas completas todavía no es frecuente y requiere asesoramiento especializado, el diferencial de precios y la rapidez de instalación las convierten en una opción atractiva para quienes ya cuentan con terreno propio.





