El 6 de julio pasado, un jurado popular había declarados culpables por unanimidad a los tres implicados por el delito de homicidio agravado por alevosía, codicia, premeditación y el uso de arma de fuego.
Maximiliano Pilepich, Nahuel Vargas y Matías Gil fueron condenados este martes a la pena de prisión perpetua por el crimen del empresario Fernando «Lechuga» Pérez Algaba, cuyo cuerpo apareció descuartizado en un arroyo de la localidad bonaerense de Ingeniero Budge.
El abogado Sebastián Queijeiro, uno de los representantes legales de la querella, dialogó con la Agencia Noticias Argentinas y consignó que la audiencia de cesura se llevó a cabo de manera virtual, con la participación de los culpables desde sus celdas.
El 6 de julio pasado, un jurado popular había hallado por unanimidad a los tres responsables por el delito de homicidio agravado por alevosía, codicia, premeditación y el uso de arma de fuego.
En este contexto, Rodolfo Pérez Algaba, hermano de la víctima, también conversó con NA y se mostró conforme con la decisión de la Justicia, pero recriminó que el acusado de diseccionar el cuerpo «siga en libertad»: «Es algo que no entiendo como la persona que descuartizó a Fernando esté libre hasta el comienzo del juicio. Estamos en Argentina».
En la causa hay otros imputados. Se trata de la gestora Flavia Bomrad, el comisario Horacio Córdoba, Fernando Gastón Carrizo y Luis Contreras, que irán a un juicio ordinario, el cual se tramitará en el mismo Tribunal, pero aún no tiene fecha establecida.
El caso
Pérez Algaba fue asesinado el 18 de julio de 2023 en un campo de la localidad bonaerense de General Rodríguez, adonde había ido para cobrar una deuda que tenía con Pilepich, según la acusación.
El financista recibió dos balazos y su cuerpo fue descuartizado y esparcido en un arroyuelo en el sur del Gran Buenos Aires. Parte del cadáver fue encontrada dentro de una valija y una joven trans que en principio había sido imputada porque la maleta era de su propiedad, finalmente fue sobreseída y no irá a juicio.
La principal hipótesis es que fue asesinado para dejar sin efecto una deuda de 200 mil dólares por cuatro departamentos que reclamaba.
La querella sostiene que el móvil del homicidio fue el dinero y considera que tanto Pilepich como Vargas planearon el ataque, la gestora le tendió una trampa a Pérez Algaba al trasladarlo hasta un campo de General Rodríguez, Gil y Carrizo ayudaron a trasladar el cadáver, mientras que el comisario se encargó de desmembrarlo y ocultarlo en las valijas para luego esparcirlo en un arroyuelo de Ingeniero Budge.





