La visita se dará tras meses de negociaciones y con el foco puesto en la evolución de las principales variables económicas.
La visita oficial de Kristalina Georgieva a la Argentina, prevista para fines de julio, tendrá un fuerte contenido político. El viaje de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) simboliza el cierre de un proceso que comenzó en 2018, cuando el organismo otorgó el histórico préstamo al gobierno de Mauricio Macri, y que hoy encuentra a Javier Milei como principal interlocutor del organismo.
En estos ocho años, la relación entre la Argentina, el FMI y Estados Unidos estuvo marcada por el peso de la política internacional y por figuras como Donald Trump, Christine Lagarde, Mauricio Claver-Carone, Luis Caputo, Nicolás Dujovne y la propia Georgieva, protagonistas de una etapa atravesada por negociaciones financieras y decisiones estratégicas.
Del préstamo récord a la nueva relación con el FMI
Durante la administración de Mauricio Macri, la entonces directora gerente del FMI, Christine Lagarde, encabezó la aprobación del préstamo récord por USD 57.000 millones (del que finalmente se desembolsaron unos USD 44.000 millones). Detrás de esa decisión tuvo un papel determinante Mauricio Claver-Carone, representante de Estados Unidos ante el directorio del organismo y uno de los principales hombres de confianza de Donald Trump en América Latina.
La Casa Blanca respaldó el acuerdo con el objetivo de fortalecer políticamente al gobierno de Macri en un contexto de fuerte inestabilidad económica y cambiaria.
En ese momento, el equipo económico estaba integrado por Luis Caputo como ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne al frente de Hacienda y Federico Sturzenegger como presidente del Banco Central.
Las diferencias sobre cómo utilizar los recursos del FMI comenzaron a generar tensiones dentro del Gobierno. Mientras Caputo impulsaba intervenir con mayor fuerza en el mercado cambiario para contener la escalada del dólar, desde Washington crecían las críticas hacia esa estrategia y aumentaba el respaldo político a Dujovne.
Con el paso de los meses, Macri terminó concentrando el manejo del programa económico en Dujovne, mientras Caputo pasó al Banco Central y posteriormente dejó el cargo. Poco después, el FMI anunció una ampliación del acuerdo financiero.
Sin embargo, el respaldo de Estados Unidos y del organismo internacional no alcanzó para evitar la derrota electoral de Juntos por el Cambio en 2019, cuando Alberto Fernández se impuso en las elecciones presidenciales.
El vínculo entre Milei, Trump y Georgieva
La llegada de Javier Milei al poder abrió una nueva etapa en la relación con Washington y el FMI.
A diferencia de Macri, cuya relación con Trump se remontaba a años anteriores, Milei construyó su vínculo político con el líder republicano durante la campaña presidencial estadounidense y consolidó esa cercanía en los últimos meses.
Desde la mirada del oficialismo, esa relación permitió fortalecer el respaldo internacional al programa económico argentino y facilitó las negociaciones con el Fondo.
En ese escenario, Kristalina Georgieva también se convirtió en una figura clave para el Gobierno. La directora gerente respaldó públicamente las principales líneas del plan económico y mantuvo una relación fluida con Luis Caputo y el equipo del Ministerio de Economía durante las negociaciones del nuevo acuerdo.
Según destacan desde el oficialismo, Georgieva también sostuvo esa posición frente a cuestionamientos internos dentro del propio FMI respecto de la estrategia económica impulsada por la administración libertaria.
Un contexto económico diferente
La visita de Georgieva se producirá mientras el Gobierno busca consolidar los principales objetivos comprometidos con el organismo internacional.
Entre ellos figuran el superávit fiscal, la acumulación de reservas internacionales y el cumplimiento de las metas monetarias previstas en el acuerdo vigente.
En la Casa Rosada consideran que, si la evolución de variables como la inflación y el riesgo país continúa mostrando mejoras, el encuentro entre Milei y Georgieva, previsto para el 28 de julio, representará un respaldo político al rumbo económico del Gobierno y un nuevo capítulo en la relación entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional.





