El mayor general Ali Abdollahi, del mando central iraní, afirmó que “la seguridad de la vía marítima está bajo el control de las fuerzas armadas de la República Islámica».
El gobierno de Irán advirtió que atacará a cualquier fuerza militar extranjera que ingrese al estrecho de Ormuz, en respuesta al inminente inicio de un operativo anunciado por Estados Unidos para escoltar buques comerciales en la zona.
El mayor general Ali Abdollahi, del mando central iraní, sostuvo que “cualquier fuerza armada extranjera —especialmente el ejército de Estados Unidos— será objetivo de ataque” si intenta acercarse o ingresar al estrecho. Además, afirmó que la seguridad de la vía marítima “está bajo control de las fuerzas armadas iraníes” y que el tránsito debe coordinarse con Teherán.
El pronunciamiento se produjo luego de que el presidente Donald Trump anunciara el lanzamiento del operativo “Proyecto Libertad”, destinado a garantizar la circulación de embarcaciones en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Según el Comando Central estadounidense, el plan contempla el despliegue de destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves y alrededor de 15.000 militares. La operación comenzará en Medio Oriente, aunque el Pentágono no precisó detalles sobre su ejecución.
Trump señaló que la iniciativa busca asistir a cientos de buques y unos 20.000 marineros que permanecen varados en la región. También advirtió que cualquier interferencia en el operativo será respondida “con firmeza”.
El estrecho de Ormuz permanece bloqueado de facto desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero.
Por esta vía circula aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas, además de fertilizantes y otros insumos estratégicos. El cierre generó un fuerte impacto en los mercados internacionales, con un aumento cercano al 50% en los precios del crudo.
En paralelo, se reportaron nuevos incidentes en la zona. Un buque de carga denunció un ataque por parte de embarcaciones pequeñas cerca de la costa iraní, mientras que otro petrolero fue alcanzado por proyectiles no identificados frente a Emiratos Árabes Unidos. No se informaron víctimas.
Asimismo, autoridades marítimas del Reino Unido indicaron que varios buques recibieron advertencias por radio para abandonar sus posiciones cerca de Ras al-Khaimah, sin que se determinara el origen de los mensajes.
Irán negó su participación en los ataques y aseguró que una de las embarcaciones fue interceptada para una inspección de rutina. También sostuvo que permite el tránsito de buques no vinculados a Estados Unidos o Israel mediante el pago de un peaje.
Desde el inicio del conflicto, tripulaciones de distintos países reportaron condiciones críticas a bordo, con escasez de agua, alimentos y suministros básicos. Muchos de los marineros provienen del sur y sudeste asiático.
En el plano diplomático, Teherán analiza la respuesta de Washington a una propuesta de 14 puntos para alcanzar un alto el fuego en un plazo de 30 días. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní aclaró que actualmente “no hay negociaciones nucleares en curso”.
Por su parte, Trump afirmó que existen conversaciones en marcha con Irán y expresó que podrían derivar en resultados positivos, aunque evitó dar precisiones sobre un posible acuerdo.





