Más de 4.000 personas participaron de la celebración, que transformó la residencia presidencial en una inédita arena de artes marciales mixtas.
El presidente estadounidense celebró su cumpleaños número 80 en la Casa Blanca con un gran espectáculo de la UFC, las artes marciales mixtas en las que los combatientes permanecen encerrados en un octágono dentro de una jaula metálica, intentando golpearse con puños y patadas, hasta someter al rival.

La celebración coincidió además con los actos conmemorativos por el 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos y reunió a más de 4.000 invitados, entre ellos miembros del gabinete presidencial, legisladores republicanos, figuras del deporte y cerca de 1.200 integrantes de las Fuerzas Armadas.

También se habilitaron pantallas gigantes en las inmediaciones de la Casa Blanca para que miles de personas pudieran seguir el espectáculo.
Para la ocasión, el emblemático jardín presidencial fue transformado con la instalación de un octágono de combate y una enorme estructura metálica de luces y pantallas conocida como «The Claw». El escenario, de más de 28 metros de altura, se convirtió en el centro de una celebración que mezcló política, deporte y espectáculo.
El evento contó con siete combates de la UFC y fue encabezado por una pelea estelar entre el georgiano-español Ilia Topuria y el estadounidense Justin Gaethje por el título de peso ligero de la organización. La velada fue transmitida en vivo por televisión y plataformas de streaming.
La relación de Trump con la UFC y su presidente, Dana White, es de larga data. El mandatario ha sido un frecuente asistente a eventos de la organización y mantiene una estrecha amistad con el empresario, quien participó activamente en la producción de la celebración.
Sin embargo, el cumpleaños del presidente también estuvo rodeado de polémica. Diversos sectores cuestionaron el uso de la Casa Blanca para un evento de carácter deportivo y comercial, mientras organizaciones de transparencia señalaron posibles conflictos de interés debido a los vínculos de Trump con la empresa matriz de la UFC.
La celebración contrastó fuertemente con las conmemoraciones de cumpleaños de otros mandatarios estadounidenses. Analistas políticos señalaron que el evento reflejó el estilo de liderazgo de Trump, caracterizado por la puesta en escena, el espectáculo y la búsqueda de impacto mediático.
A sus 80 años, Donald Trump volvió a demostrar su capacidad para romper con las tradiciones de la política estadounidense y convertir una fecha personal en un acontecimiento de alcance nacional e internacional.





